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Entre la pérdida de categoría y el bajo desempeño fiscal: una lectura crítica de la situación financiera del municipio de Ciénaga, Magdalena

Publicado el 04 Mar 2026

Por: Mg. Julio Damián Valera Samper Fecha: Enero de 2026 Serie: Impuesto y Finanzas Públicas – Tercera Entrega. En los últimos días de fin de año y los primeros días de Año Nuevo se ha generado un debate en redes sociales relacionado con la situación financiera del municipio de Ciénaga. Lo que me llevó a revisar las cifras reales y elaborar este escrito con un análisis crítico y criterios técnicos que suelen pasar desapercibidos en medios de comunicación y discusiones digitales. Comprender qué significa perder la categoría como municipio o interpretar el Índice de Desempeño Fiscal (IDF) es fundamental, ya que de estos indicadores dependen la estabilidad de las finanzas locales, la capacidad de inversión y, en últimas, la calidad de los servicios que recibe la comunidad. El artículo segundo de la Ley 617 de 2000 establece cómo se clasifican los distritos y municipios en Colombia, teniendo en cuenta dos factores concretos: el número de habitantes y los ingresos corrientes de libre destinación. De acuerdo con esta norma, corresponde a cada alcalde definir, antes del 31 de octubre de cada año, la categoría de su municipio para la vigencia siguiente, apoyándose en los ingresos certificados por la Contraloría General de la República y en las cifras poblacionales oficiales del DANE. Bajo este marco normativo, Ciénaga fue ubicada en sexta categoría para la vigencia 2026, como resultado del desempeño financiero observado durante el año 2024. Este hecho no es menor; La sexta categoría es la más baja prevista por la ley y el municipio no se encontraba en esta condición desde el año 2020. Volver a ella invita, necesariamente, a revisar con detenimiento cómo se han administrado los recursos públicos y qué factores han incidido en la reducción de los ingresos disponibles. Esta situación se entiende mejor al analizar el Índice de Desempeño Fiscal, una herramienta técnica desarrollada por el Departamento Nacional de Planeación para medir la salud financiera de las entidades territoriales. Para calcular el IDF se tienen en cuenta aspectos clave como es la capacidad para generar ingresos propios, el nivel de endeudamiento, la eficiencia del gasto, la capacidad para ejecutar proyectos de inversión, la sostenibilidad fiscal en el tiempo y el cumplimiento de la Ley 617. El IDF del municipio de Ciénaga para el año 2024 fue de 54,40 puntos, lo que lo ubica en un evidente riesgo fiscal. Este resultado no es aislado es más. Es el segundo peor puntaje, desde que se adoptó la nueva metodología en el año 2019, superado únicamente por el registrado en el año 2021 donde se obtuvo un 53,89. Además, nunca el municipio logró superar el umbral de los 70 puntos, necesario para ser considerado solvente. El municipio de Ciénaga desde el año 2019 se ha mantenido con un IDF que lo ubica en riesgo fiscal o en situación vulnerable al no lograr superar los 70 puntos necesarios para ser clasificado fiscalmente solvente. El mejor desempeño fue en el año 2022 con un 61,26 y el peor año fue el 2021 con 53,89, seguido del 2024 con el ya conocido 54,40. Estos resultados evidencian la dificultad para consolidar una política fiscal coherente y sostenida en el tiempo. A este panorama se suma un dato que no puede pasarse por alto: Ciénaga supera los 130.000 habitantes. Según la Ley 617, los municipios con esta población se pueden categorizar en la primera categoría, siempre y cuando cumplan con los ingresos corrientes de libre destinación requeridos. En este caso, la permanencia en la categoría más baja no responde a una limitación poblacional, sino a debilidades en la capacidad fiscal y en la gestión de los recursos. Desde el punto de vista ciudadano, estos indicadores no deben verse como simples cifras técnicas. La categoría municipal y el IDF tienen efectos reales: menos margen presupuestal, mayores restricciones para invertir y una dependencia más fuerte de las transferencias nacionales. Todo ello impacta directamente la posibilidad de ejecutar políticas públicas eficaces y atender las necesidades de la población. En definitiva, la situación fiscal de Ciénaga plantea desafíos que no admiten lecturas superficiales. Más allá de la clasificación formal, el verdadero reto está en avanzar hacia una administración financiera responsable, transparente y orientada a la sostenibilidad. La ciudadanía tiene derecho a conocer esta realidad y a exigir decisiones que permitan mejorar de manera concreta el desempeño fiscal del municipio. Quedan, además, preguntas que merecen una respuesta clara: ¿cómo fue el comportamiento fiscal durante la vigencia 2025?, ¿se adoptaron medidas efectivas para corregir las debilidades del IDF?, y ¿en 2026 se mantendrá la misma tendencia o se implementarán ajustes de fondo que permitan cambiar el rumbo de las finanzas públicas locales?